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Leslie tiene 13 años, padece leucemia y era una niña como cualquier otra que iba a la secundaria. Le encantaban los juegos, sus amigas y amigos; y reía como todos los niños. Hace unos días tuvo una recaída, después de tanta quimio su cuerpo ha dejado de producir plaquetas.

La casualidad me permitió donar plaquetas una vez más:

Entre un mensaje de Whatsapp, las coincidencias y la extracción de las plaquetas pasó menos de un día cuando el proceso normal toma varios.

En el proceso pude saludar a su hermano un muchacho ya mayor de  unos 20, 23 o 25 años que también donó.

Se me concedió conocer a la Mamá ya que le tenía que entregar la constancia de donación, era una señora humilde y sencilla que me contó la historia en 5 minutos camino al estacionamiento. Creo que le pregunté de más pero tenia un gran deseo de conocer la historia. De repente ví humedecerse sus ojos y no pude evitar decirle:

—Señora ¿me permite darle un abrazo?
—Claro que sí.— me contestó.

Y la he abrazado con todas mis fuerzas. Necesitaba para mis adentros abrazar a ésta heroina que todos los días con sus palabras y con sus gestos me demostraba que luchaba por su pequeña con todo su ser, era un ejemplo de valor y fortaleza y la admiré. El calor humano que sentí no lo puedo explicar, nos hemos conectado y me he despedido deseandole lo mejor para su pequeña.

Hoy me siento sumamente agradecido por la oportunidad de ayudar, ojalá mas personas se animaran a donar plaquetas.

También, a unas horas de todo estoy lleno de preguntas y deseos:

Lleno de preguntas porque de nuevo me maravilla como las cosas aparecen de la nada: un mensaje, las casualidades, el hecho de que se acordaran de mi entre cientos de personas que han pasado por el banco de sangre en varios meses,  las manzanas y los jugos por un día, los posteriores mensajes del grupo de voluntarios…

Deseo con todo el alma de que todo salga bien, ojala que su transplante de medula sea todo un exito.

Gracias, mil gracias por la oportunidad de ayudar.