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— ¿Puedes verla? — dijo levantando la mano al cielo.
— ¿La de la derecha?
— Nó, la otra, la más brillante
— La veo.
— Dicen que ella viene de esa estrella.

Dicho esto cerró los ojos y se quedó pensando: Tenía sentido, algunas veces la había visto caminar y brillaba, si en aquel mundo todas las hadas eran resplandecientes eso explicaba porqué aquel extraño planeta podía verse todos los días entre los millones de soles que iluminaban la noche. Pensaba que aunque era un hada muy bonita lo extremadamente raro de su luz es que parecía venir de muy adentro. Cuando reía se irradiaba de colores, aunque muchas veces trataba de ocultar las extrañas luces que salían de ella con sus manos. Seguramente en aquella estrella las personas usarían lentes de sol todos los días para poderse ver, debía ser un mundo lleno de girasoles y de corazones buenos.

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