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alitas asandose

Es mi lugar preferido, la mecedora que está enfrente. Ahora mismo hace un poco de sombra, el sol no es tan fuerte y hay un suave viento fresco agradable. Las hojas de la palmera se mueven un poco con el leve viento que dice que todo está bien.

Me ha costado un rato encender el carbón y preparar las alitas, ponerles un poco de ajo, lima y aceite. El leve humo que sale del asador es hermoso, el crepitar, el olor a hoguera. Mi pequeña ha acomodado las alas una por una y me encanta ver su sonrisa mientras las acomoda. Disfruta tomarlas con las pinzas y sentir el calor en sus manos y ríe. El mas grande seguramente bajará cuando estén listas. He preparado también un poco de calabaza frita con zanahoria, aceitunas, granos de elote y aceite de oliva.

Es una delicia estar aquí enfrente sentando escuchando la brisa. Me llena de recuerdos. Es como si otra vez fuera un niño y estuviera sentado en casa de mis padres, mi casa, abajo de ese gran arbol que llena de arrullos la casa en las noches de viento, es como si escuchara el grito y las risas de mis hermanas y hermano corriendo, la risa de mis padres y el olor a comida. Es como si fuera un niño de nuevo.

Y hoy, en este momento, me siento agradecido con la vida que me ha llevado a multitud de lugares sin siquiera pensarlo y me ha puesto en mil diferentes situaciones. Es como si hiciera corte de caja y el balance fuera positivo.

Sé que tengo varios problemas pero las cosas positivas en mi vida siempre serán lo mas.

No sé como será mañana, el mundo da vueltas y el mío gira a veces demasiado rápido.

Y hoy, en este pequeño instante,  mi mundo está lleno de paz y las cosas me importan nada.