Extraño

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Hoy mas que nunca extraño salir por ahí, extraño el caminar en silencio en medio de la nada con Pequeñitas Manos, mi niña, y nuestra mascota. O aquellas caminatas por el sendero en medio del bosque mirando los osos con mi pequeño.

Extraño los atardeceres con las piernas en medio del agua atrapando peces mientras cae el sol.

Cuando era pequeño me encantaba pasear en bicicleta, salir a pedalear por ahí sin preocupaciones disfrutando la noches. Paseaba con mis amigos en algunas frescas tardes de otoño, éramos capaces de tendernos sobre las hierbas mirando el azul y las nubes sobre muestras cabezas. Éramos capaces de perseguir mariposas o meternos en una gruta profunda con una simple lampara o una simple antorcha.

Cazábamos mangos o lagartijas.

Recuerdo la vez de aquella mañana en que nos escapamos hasta unas olvidadas ruinas alejadas del pueblo, 7.5 km en bicicleta. No sé como fue que fuimos tan lejos pero parece que descubrimos otro mundo que nos hizo regresar una y otra vez. Hacíamos escala en una tiendita a mitad del camino, comprábamos unas simples galletas o un jugo para complementar el embutido que un amigo había llevado para merendar.

Otras veces podíamos andar por horas cortando naranjas por el camino, atrapando iguanas o tortolitas.

Extraño también mi joven madurez en la que con una cerveza en la mano esperamos que cayera la tarde sentados en el techo de una hermosa ruina maya a la que hoy está prohibido subir.

O más delante los largos caminos llenos de árboles, los extenuantes viajes y las carreteras.

Parece que hoy mas que nunca extraño la normalidad que olvidé. Extraño la normalidad que algún día deje de vivir y que solo utilizaba para mis dichos de “cuando tenga tiempo, iré”.

Extraño el mar y los ríos, el monte, las ruinas, las caminatas, los vientos de mayo, el sol y la luna, la brisa de otoño, los lentes, el cine, el mercado, las vueltas o el caminar.

Había una vez

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Me enteré ya muy tarde que había crecido escuchando a Morricone, probablemente le haya escuchado durante más horas a él que cualquiera pieza favorita de rock o de pop.

Es la música que me acompaño de niño.

Para la edad de 10 años había ya visto demasiadas películas de vaqueros. Tal vez las haya visto en el primer cine que visité, un pequeño cine de salas oscuras en un pequeño pueblo de Veracruz. Creo que aún era demasiado pequeño para entender por completo este tipo de películas pero nuestro disco en casa del “Bueno, el malo y el feo” nos acompaño por mas de una década.

Aún hoy en día me parece un disco extraño lleno una música un tanto extraña y diferente a la de nuestros lares. Tal vez ayudó un poco con los vecinos que mi Padre era el maestro de escuela.

De Chi Mai lo que tengo son recuerdos felices, por algún motivo que no entiendo se me vienen escenas llenas de luz y de vida, escenas con el mercado lleno de gente en verano. Parece que esta película y su música me llegaron en la edad que tan solo era un niño lo suficientemente grande para no preocuparme pero lo suficiente pequeño para no tener en la mente todos los conflictos de la adolescencia.

Fueron buenos tiempos alegres, fueron los tiempos de 2 cines diferentes, uno de ellos sin techo al lado de la estación del tren en un pequeño pueblo muy dentro de Yucatán. Recuerdo que había que esperar algunas veces a que cayera la noche para poder comenzar la función. También recuerdo esas tardes en las que el inicio de la función coincidía con la llegada del tren, se llenaba todo de gente bajando o subiendo a los vagones, de vendedores ofreciendo empanadas; se llenaba de colores, de paletas y helados.

Guardo bonitos recuerdos de todas esas noches de cine, de mi Papá y su bicicleta, de todas esas noches bajo las estrellas.

También disfruté “La Mision” y gracias a esa película y Morricone he quedado, desde los 20, mas que nunca fascinado y prendido del periodo novohispano de américa (sí, me gustan las historias de galeones, que no de piratas).

Esta música me llego en vida ya adulta y me ha acompañado de cuando en cuando por diferentes lugares o algunas noches o algunas tardes mientras trataba de apaciguar mi mente.

Finalmente tengo que decir que soy de la generación de niños que creció los domingos en los cines de barrio, esos cines antiguos de proyectores y cintas de celulosa que provocaban silbidos, alegría, gritos y risas de todo el pueblo. Así que “Cinema Paradiso” es casi casi que una fotografía de mis recuerdos.

Sigo arrepentido de nunca haber asistido a algún concierto de él, hubiese visto a una leyenda en el escenario, con su batuta. Me hubiese encantado llevar a mi Padre y disfrutar toda esa maravillosa música los dos ahí llenos de recuerdos de días alegres y del pasado.

Si a alguien le debo un aplauso por tantos recuerdos llenos de vida, por su música y los colores es a Morricone.

Un aplauso entonces de pie.

Domingo

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—Papá, ¿Yo estaba en tu barriga?
—No hijito…
—¿Y donde llevan los Papás a sus bebes?
—En el corazón, hijo…siempre en el corazón.
Anónimo

Hoy cocinamos juntos, hemos preparado algunas croquetas de papa rellenas con queso. Ha sido muy fácil y no hemos necesitado receta alguna, Mi pequeña colocaba los cuadritos de queso en mi mano, yo hacía las croquetas y mi muchacho las empanizaba. Hemos platicado un rato en la mesa, de sus cosas y de los pendientes, un poco de juegos, un poco de escuela y muy pocos recuerdos.

Extraño el hablar con libertad en nuestros domingos, pero esta es la nueva realidad que hemos de vivir los siguientes meses, lo que se tarde en normalizarse el planeta y pueda salir a pasear con ellos los fines de semana.

He sentido en el alma el abrazo de mi hijo el mayor y el abrazo de mi hija pequeña al despedirse.

Hoy es de esos días que he necesitado de ellos, la soledad que provoca el no tenerlos en el día del Padre me ha pasado factura.

Hoy me propuse saludar y felicitar a los amigos, me ha gustado mucho ver caras felices, también oraciones a los Papás que se han ido.

Desde anoche he estado leyendo un poco, me he quedado sorprendido de la cantidad de hermosos textos que me he perdido ¿Dónde he estado todos estos años?

Colibrí

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Photo by Frank Cone on Pexels.com

¿Dónde vive? No lo sé.

Solo se que le fascina volar, busca la miel de las flores y visita el árbol que está enfrente de mi ventana.

Algunas veces se detiene sobre una pequeña rama y se esconde. Se detiene quieta mientras sonríe y mira en silencio.

Sus visitas llenan el espacio vacío del alma.

Va y viene cada mañana.

Ella es así, libre como como el azul y las nubes o el color esmeralda de mis recuerdos.

Enseñanza

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En uno de los días de enseñanza mas brutales que he recibido en mi vida la hube de cantar, la canté una y otra vez hasta que vencí el orgullo, hasta que dominé el terror que podía sentir, hasta que entendí lo alto que las murallas construidas por el miedo pueden ser. Cuando finalmente dejé de luchar entonces pude ver los rostros que me sonreían, empecé a ver la manos que me tendían ayuda, entendí el silencio de los que con un gesto te dicen “sube”, amé el valor de los que tienen nada y a su vez lo tienen todo.

Llevo como un tesoro dentro del alma la imagen de esa pequeña ancianita que sin pensarlo me tendió la mano.

Aún recuerdo con una sonrisa el abrazo y las risas fraternales de aquellas personas que en silencio entendieron, que compartieron un sorbo conmigo y que hicieron reírme de mi y me enseñaron a ser fuerte.

Es una de los mas hermosas enseñanzas que llevo conmigo.

Silencio

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Photo by Belle Co on Pexels.com

Ninguno de los que está en este grupo está aquí por casualidad, de entrada fueron pasando un filtro de cientos de persona antes de llegar a la universidad, nuestro tecnológico, y ahí enfrentaron una gran cantidad de obstáculos y retos de los cuales solo ustedes pudieron salir adelante, son únicos dentro de la mar de gentes.

Se ganaron su lugar aquí a pulso, hónrenlo.

Después de la graduación a cada uno se le asignó un lugar diferente en la vida, algunos partieron hacia el norte, otros hacía el sur, hubo los que tuvieron su lugar aquí y a los que se les envió a vivir al otro lado del planeta. Han sabido defender su vida, a sus hijos, a su familia. Se han enfrentado a retos inimaginables, han enfrentado el fracaso y han tenido triunfos, logros y alegrías.

Mis aplausos.

Si le suman a todo lo anterior que forman parte de una de las generaciones con mayor conciencia política y humana del tecnológico entonces comprenderán el tamaño de las mentes en este grupo.

Todos estamos llamados a partir, conforme pasen los años poco a poco, uno a uno, nuestras voces se irán apagando y  este grupo se irá haciendo cada vez más pequeño hasta silenciarse por completo. A aquellos que se les conceda una larga vida será testigos de cómo crece este silencio y extrañaran nuestras eternas discusiones, también la vida y la alegría, chascarrillos, las fotos y los memes. Llegará el momento en lo que único vivo que quede de este grupo serán los recuerdos.

Cuando ya no haya fuerza para para levantar la cabeza ni sostener la mirada, cuando ya no tengamos la energía para defender nuestro punto de vista entonces enójense. Cuando no tengan energía para levantarse y un gran silencio los rodee entonces enójense.

Es entendible que en base a lo vivido cada uno tenga puntos de vista diferentes, cuando alguien expone aquí su razón lo menos que se espera es que estemos todos de acuerdo y se arme un gran debate, es entendible que sea diferente aquello que los llena y lo defiendan a morir.

A mí en lo personal me encantan nuestras discusiones, nuestras eternas pláticas, los chistes, las sexis fotos, los memes, los saludos, los buenos días.

Significan que estoy vivo.

Se agradece en especial la pasión y la combatividad de cada uno, pero no perdamos la cabeza. Pasión sí, enemistad no.

Envejezcamos con el corazón lleno de  cosas buenas y alegres momentos. No dejen que esto decaiga y luchen contra ese gran silencio que inminentemente se nos viene encima.

Reciban todos y cada uno de ustedes mis mejores deseos en este día y un fuerte abrazo

Bendiciones.

Mar

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Me sorprendió ver a contraluz el color de sus ojos, eran del color del mar. de un verde claro, llenos de luz.

Por mas que hice eco de mis años no pude encontrar en todos ellos el color de sus ojos. Mar vive en mis recuerdos, camina entre canciones, vive en alguna noche tantos años atrás con su leve sonrisa y su dulce silencio.

Muchos días han pasado, fue solo un instante pero aún no puedo silenciar mis pensamientos. Me hubiera encantado pedirle levantarse sus lentes de toda la vida y ver su claridad. Me hubiera encantado decirle, ¿apeteces un café? y platicar con ella un largo rato, sin preocupaciones, de las cosas que le encantan y simplemente verla sonreír.

Paz

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Hoy por primera vez en varios años levanté los ojos al cielo y miré las nubes, mantuve la mirada ahi, recorri las dulces hojas de aquellos arboles, sentí la suave brisa y escuché el murmullo y cerré mis ojos.

Mi pequeña me sorprendió con la mirada perdida y la sonrisa en el rostro, no pude fingir demencia, solo guardé silencio y disfruté ese breve momento conmigo.

Lass cosas empiezan a acomodarse por si solas. Disfruto estar con mi pequeña, mi hijo mayor se ha atrevido a acompañarme en un viaje largo, me dió gusto verlo reir y bromear mientras yo manejaba.

Empiezo a disfrutar las cosas pequeñas, las reuniones de trabajo y las conferencias, los sabados por la mañana, los domingos al mediodía, las noches de los lunes llenas de buenos deseos y fé.

Marcianito

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mosaic alien on wall
Photo by Francesco Ungaro on Pexels.com

Soy un marcianito, hace tanto tiempo que he estado en este mundo que lo había olvidado. Algunas veces extraño los cielos de otros colores o los paisajes diferentes. Para no extrañar, camino. Me gusta ver a las personas mientras cuento los pasos, me gusta ver la manera en la que ríen o caminan; sonríen y van por ahí sobre la calle sin decir palabra alguna.

Algunas veces puedo encontrar caminando planetas enteros, algunos ellos llenos de vida, otros son planetas oscuros. Los que más me gustan son los que tienen muchos colores, llenos de prados verdes y mariposas.

Para no extrañar aquello que extraño también algunas veces paso la mano sobre las cosas, sobre las sillas, sobre las mesas. Me gusta sentir ese tacto tan diferente a las cosas que extraño. Me hacen recordar que no soy de este planeta y así puedo yo seguir existiendo.